mi├ęrcoles, 24 de agosto de 2016

Poniendo punto y aparte... con el Paso del Oso

Nos plantamos ya en mi ultimo finde monta├▒ero por nuestras tierras; suena triste, pero no mas lejos de la realidad ya esta mas cerca dolomitas :).
La intenci├│n era quitarse la espinita de la canal de Ihurbain, pero con eso de que el tiempo se ha puesto rebelde los d├şas de antes; no era plan de probar suerte por terreno mojado, mejor dejarlo para otra vez; y buscamos alternativa por la S┬¬ de Leire, al bonito rinc├│n del Paso del Oso (Intentaremos dar con el por lo menos, sino aunque sea darnos un buen homenaje con el almuerzo en un d├şa de nuevo veraniego).

Camino por Leire a Kastelar y Paso del Oso.

Ruta mañanera por la Sª de Leire con una distancia de 8 km y un desnivel positivo de 640 m; y con una duración aproximada de 4 h con paradas.
El terreno no tiene complicaciones, aunque para llegar al paso del oso la pendiente de bajada es fuerte; y extremar las precauciones en el paso del oso, por posibles desprendimientos o zonas con patio (como la repisa superior).
El camino está marcado como GR/Cañada Real de los Roncaleses, al igual que el paso del oso (aunque al principio cuesta dar con el camino). Por el contrario para Kastelar no tendremos ninguna marca.
Material de Trekking. Sin fuentes en el recorrido.





Otro d├şa mas sin despegarnos demasiado temprano de las sabanas, nos reunimos con toda puntualidad “los cuatro gatos” que aun resistimos la tentaci├│n de la playa; por lo menos en el domingo, santo d├şa para ir a la monta├▒a, ya que todos los d├şas son buenos para ir.  
Par├índose uno un poco a pensar y haciendo un balance del verano, ya casi llegado a su fin, igual ha sido un poco “desastroso”; pero las cosas hay que tomarlas con buena cara tal y como vienen, y el verano que viene ya le daremos ca├▒a a lo que se haya quedado en el tintero…

Con buena cara y ganas de disfrutar este ├║ltimo d├şa por nuestras monta├▒as, acompa├▒ados de  un espl├ęndido cielo azul y los c├ílidos rayos del sol; ponemos el t├şpico rumbo a pirineos, pero esta vez el viaje es cortito y c├│modo hasta la S┬¬ de Leire. 
Conseguimos llegar, a pesar de ser cegados por el sol, hasta el monasterio de Leire; qued├índonos a medio camino de la gran cordillera, de la que disfrutaremos en la lejan├şa desde los altos de Leire.

Paso del Oso y Kastelar (1286 m) desde Monasterio de Leire


La ma├▒ana se nos presenta apetecible, all├í por donde la mires...
... y "sin marear la perdiz", nos echamos las mochilas junto al Monasterio de Leire para el paseito ma├▒anero.
Nos encaramos a las paredes de la Sª de Leire...
... y "el reba├▒o" bien llevado por "el pastor", va tomando altura por la ca├▒ada real...
...acerc├índonos "raudos y veloces" a las escarpaduras de Leire...
... y dejando por abajo las refrescantes aguas de Yesa.
Nos tomamos algun respiro, aprovechando para maravillarnos con bonitos paisajes...
... y en un ultimo esfuerzo, ya pegados a las rocosas paredes...
... aparecemos en las ventosas campas de Big├╝ezal.
Primero nos aventuramos hacia el paso del Oso, toc├índonos rastrear e indagar el territorio...
... hasta que ¡Bingo!, pillamos el buen camino...
... que nos adentra por un senderito entre los bosques de las alturas de Leire...
...que con algunas ventanas, nos muestra panor├ímicas de alucinar.
De repente  el terreno se pone "picarro" hacia abajo, y tanteandolo con cuidado para no rodar...

... llegamos de una pieza y "sin jugar a los bolos monta├▒eros", al impresionante Paso del Oso.
El bonito rinc├│n nos deja absortos y maravillados, con el enorme agujero en plena roca...
... tampoco pod├şamos quedarnos sin "pindonguear" por la cornisa superior..
... e investigar hasta el ├║ltimo hueco del bonito lugar.
Regresamos ligeros sobre nuestros pasos, con el objetivo fijado en la cruz de Kastelar...
...pero nuestras miradas se van a un llamativo arbolado, que cotilleamos...
... y tras " la clase bot├ínica"; entramos en la ultima faena del d├şa cuesta arriba...
... conquistando, no sin esfuerzo, nuestro "ochomil" del d├şa; Kastelar (1286 m).
Con permiso de la meteo, almorzamos con todo privilegio en la cima...
...deleitando no solo al estomago, con el d├şa perfecto de manual.
Plasmamos la cima de Kastelar (1286 m), para un servidor la ultima del mes en nuestras tierras.
Tras despedirnos de la cuadrilla de Tierra Estella...
... nos encaminamos en el descenso, atajando por donde podemos...
... con el sol apretando "como un demonio", en los verdes parajes de la cara sur de Leire...
...pero con buen ritmo y buenas risas, nos ventilamos la bajada en "un santi-amen"...
...llegando al monasterio, justo a la hora de misa...
... terminando nuestro paseiko refrescandonos con "agua bendita".


Grupo de Monta├▒a  SDC Echavacoiz











##DeL R├ČO##

jueves, 18 de agosto de 2016

De las altas monta├▒as a los desfiladeros del Montsec

Escuela de Alta monta├▒a de Benasque
Tras “pringar” un poco y rematar los detalles de ├║ltima hora, me pongo en ruta con “el grupo domingi”; con rumbo Benasque. 
Un viaje caluroso y casi sin fin, bien amenizado con “rock radical vasco”, nos hace recorrer los bonitos valles Aragoneses dejando tras nosotros a los conocidos: Bisaurin, Collarada, Pe├▒a Oroel; y los que quedan por conocer, PE├ĹA MONTA├ĹESA. A media tarde “aterrizamos” en el pirenaico pueblo y lo primero de todo tramitar “el catre”.  Con alg├║n malentendido, conseguimos la habitaci├│n y nos asentamos en ella; desapareciendo en un tris las camas de abajo. 

En pleno reconocimiento por Benasque, en busca de abastecimientos.
Para empezar con buen pie, decidimos hacer un poco de turismo por Benasque; pero de pronto se ilumina la bombilla y resulta que los almuerzos brillan por su ausencia, alguno no ha ultimado bien los detalles. 
Empieza as├ş la odisea Benasquesa en busca de “un s├║per”, en el que casi en batalla campal conseguimos  chorizo, lomo y jam├│n para ambos d├şas de “expedici├│n”.

Rica cena Benasquesa.
La noche cernida sobre
Benasque.













Ahora si con los deberes hechos, un corto paseo por las calles de Benasque y sus tentativas tiendas; acabando en un coqueto bar, que ya conoc├ş en mi ├║ltima incursi├│n, y nos damos una buena cena para lo que se nos venga el d├şa de ma├▒ana.
Con la noche casi echada encima, subimos el cueston hacia la escuela; bajando un poco ya de la cena y r├ípidamente a la cama que los monta├▒eros tienes que madrugar para aprovechar bien el d├şa.



Desayuno riqu├şsimo y de categor├şa en la escuela.
Con las sabanas casi pegadas, empezamos a darle movimiento al cuerpo y en el comedor de la escuela, nos ten├şan preparado un gran desayuno para que no nos falten fuerzas a lo largo de la monta├▒era ma├▒ana que nos espera.
Tras recoger todo, de nuevo toca odisea para conseguir pan tierno esta vez; y con el tiempo pis├índonos los talones, subimos motorizados hasta Hospital de Benasque. Al llegar, encontramos todo “petau” y toca recular para aparcar y poder empezar la incursi├│n por estas tierras de alta monta├▒a.


Nos echamos las mochilas y por un senderillo bajamos, para ir calentando el organismo hasta la parada del bus. Esperamos tranquilos al ansiado bus, mientras se va aglomerando más y más gente; y al llegar con menos orden que un rebaño entramos, para arribar hasta la Besurta donde de verdad arrancamos.
Compartiendo pasos con los intr├ępidos que se aventuran con el Aneto, empezamos a patear por el camino que se dirige a La Renclusa y a nuestro objetivo, Aigualluts. Al poco abandonamos el camino normal hacia “el rey”, y nos vemos inmersos en una indudable procesi├│n; bajo las enormes moles rocosas que nos separan de Francia y la estribaci├│n de Los Portillones, que se extiende desde la Maladeta al Pico de la Renclusa.

Paseamos tranquilos por verdes prados, hasta que de repente un gran jaleo de reses se oye acercarse; y que al plantarse frente a nosotros parec├şa una peli del Oeste, con su polvillo des├ęrtico  aunque sin los cowboys.
Mientras tanto una pobre mujerica, un poco apurada intenta llamar a su familia pero no hay manera y quedamos con ella en avisar si nos cruzamos con ellos. Ella más tranquila sigue hacia abajo y nosotros a lo nuestro por los bonitos prados de altura, siguiendo el melódico ruido de las aguas de Aigualluts; encontrándonos enseguida con la familia de la encantadora mujer, que tras el aviso se quedan más tranquilos.
Tras la buena acci├│n del d├şa; empezamos a disfrutar de la inmensurable belleza de la zona de Aigualluts, vigilados por el Aneto y su Glaciar. Continuamos en paralelo a las aguas encontr├índonos con la preciosa cascada, y seguido se abre ante nosotros la verde explanada de Plan de Aigualluts, con vistas a algunos tresmiles del macizo de la Maladeta.
Nos acercamos a la orilla de las cristalinas aguas y pillamos un privilegiado asiento, para desplegar el chiringuito, tomándonos un rato de paz y tranquilidad en este hermoso lugar.

Descansados, bien comidos y cargados de buenas energ├şas, volvemos sobre nuestros pasos con toda la chicharrina y aunque bastante ligeros,  degustamos las vistas que antes tra├şamos a las espaldas hasta llegar de nuevo a la Besurta.
En el movido viajecito en bus, nos relajamos pero la fiesta a├║n no ha terminado y nos toca apretarnos los machos un poco para subir al coche y pillar el agradable frescor tras concluir con nuestra tarea.

Aigualluts desde La Besurta

La ruta en fotos


Con un d├şa espectacular, nos enfundamos las mochilas en la cabezera del valle de Benasque...
... y alegremente bajamos hasta el bus de Hospital...
... para llegar a la abarrotada Besurta.
Emprendemos nuestro camino con buen ritmo y en compa├▒├şa de intr├ępidos monta├▒eros...
... bajo la mole de las Maladetas y su glaciar.
Dejando atr├ís a los rudos monta├▒eros(que van por otro camino),nos encaramos hacia Aigualluts...
... donde las due├▒as del lugar, nos dan la bienvenida entre cencerros y mugidos.
Tranquilamente paseamos por Aigualluts...
... hasta que comenzamos a escuchar el correr de sus aguas...
... sorprendi├ęndonos " el rey" de pirineos  con su presencia"...
.. y terminando de maravillarnos con la bonita cascada de Aigualluts.
Foto grupal en la Cascada de Aigualluts.
Aun pateamos un poquito, hasta una gran explanada...
... donde nos damos un merecido fest├şn.

Bajo sol abrasador arrancamos la vuelta...
... sin prisas desandando sobre nuestros pasos, cruz├índonos con "procesiones"...
... y disfrutando ahora de las vistas que ten├şamos en la retaguardia...
... terminando en la Besurta, pillando de nuevo el bus...
... pero toc├índonos un poco mas de pateada cuesta p'arriba, para dar por finito el bonito "paseo Benasques."

Nos permitimos un m├ís que merecido refrigerio en Benasque; y enseguida “carretera y manta”, esta vez con “gu├şa profesional”. Sin hacer demasiado caso al cantar├şn del GPS, abandonamos el Valle de Benasque  para dirigirnos a la carretera del T├║nel de Vielha. En un sinf├şn de atravesar ”fronteras” junto a la Noguera-Ribagorzana, acabamos por llegar al pueblecito de Viacamp y siguiendo las indicaciones del albergue, cogemos la pista por la que poliki-poliki vamos abandonando la civilizaci├│n hasta plantarnos en el aislado albergue de Montfalco.

 
Cena de categor├şa en el Albergue de Montfalco
Otra vez toca hacer tr├ímites y despu├ęs de acomodarnos en los aposentos compartidos, le ponemos la guinda con una rica ducha.

Hasta la hora de cenar nos relajamos como es debido, reponiendo fuerzas, y a la hora dictada nos ponen en la terraza para cenar; con un tiempo muy agradable, pero inmersos en una batalla interminable contra los bichos, que por suerte resultan el men├║ del perro del refugio.

Con un rico fest├şn, a la altura de los m├ís grandes restaurantes, llenamos los dep├│sitos para la etapa de ma├▒ana; todo ello amenizado con un espect├ículo de luces que poco a poco se van apagando dando paso a la noche y siendo el momento de irse a planchar la oreja, para que ma├▒ana no nos pille el toro ni se nos peguen las sabanas.

Las luces se van apagando.
Con el refugio aun en “off”, arrancamos “el d├şa duro” que se nos presenta; acical├índonos para la ocasi├│n y recogiendo el txiringuito, unos con m├ís ligereza que otros y aprovechando as├ş para ultimar como es debido las mochilas, sin olvidarnos ni de una miga de pan. 
Llegamos los primeros a desayunar por lo que empezamos tranquilos, aunque poco a poco el refugio va cobrando vida, y con un agradable “desayuno monta├▒ero”, cogemos fuerzas para la tocata que nos espera por el Montsec.


Cargados de energ├şas m├ís que suficientes y con las primeras luces, arrancamos la pateada desde el mismo refugio; pillando el indicado sendero que desciende “sin compasi├│n” entre la densa vegetaci├│n mediterr├ínea, que vamos conociendo por los carteles que nos encontramos. En poco llegamos a la fuente de Montfalco; donde toca parada t├ęcnica de repostaje, que el d├şa se vaticina caldeado.
Con todo ya en planta seguimos bajando y bajando, hasta hacer fondo en una seca barrancada; donde el terreno se vuelve poco accidentado. Por la sombra de la vegetación paseamos plácidamente, rumbo a las paredes aragonesas del congost, pasando junto a las viejas ruinas del corral de la viña; y aun desde ellas nos queda un poco de tirada a la base de la pared, tocándonos bajar un poco hacia las cristalinas aguas hasta que frente a nosotros se levanta el primer tramo de las pasarelas de Montfalco.

Los pulsos se aceleran y “el miedo se huele” en el ambiente mezclado con “un aroma de emoci├│n”; pero con pocas dudas valientes todos nos lanzamos a subir uno a uno los estrechitos pelda├▒os de madera. Sin prisa y con sumo cuidado, tomamos altura y degustamos las primeras vistas sobre las aguas de la Noguera-Ribagorzana; y en un periquete nos ventilamos el primer tramo, haciendo al final un peque├▒o stop para recuperarse de “las fuertes emociones”. 
El terreno ya menos vertical, se vuelve pele├│n y nos hace “tirar de caja” con rumbo ascendente por grandes escalones para llegar junto a la segunda pared vertical, que alberga las otras pasarelas; pero al llegar a ella, nos tira por los suelos toda la subida, toc├índonos descender hasta el inicio de las segunda pasarelas, a├║n m├ís impresionantes.  Con menos remoloneo afrontamos, en compa├▒├şa de los amig@s de J├ęrica, las verticales pasarelas que se alzan bastante m├ís sobre el suelo; pero al igual que las otras, cuando m├ís las estas “saboreando” llegan a su fin.
Las “emociones fuertes” parecen haberse acabado y perdemos altura por un camino descompuesto, en el que nos jugamos alg├║n culetazo; pero sin accidentes llegamos al puente colgante que da paso al Montsec d’Ares (Catalu├▒a). Tras pasarlo alegremente los de Castell├│n, nos toca el turno, y tras ello ponemos punto y aparte a nuestra ruta.
Los amig@s van a continuar un poco m├ís por el Congost, as├ş que toca despedirse y aprovechamos para tomarnos un respiro junto al puente; con la agradable compa├▒├şa de un sevillano, bien conocedor del lugar, y disfrutando tambi├ęn del paisaje.


Una vez repuestos, emprendemos el camino de vuelta sufriendo las inclemencias del sol; y con una primera sudada “nos comemos” la subidita hasta las pasarelas. Ya acostumbrados a la altura, bajamos por las pasarelas junt├índonos con “trafico”, que hacen ponerse nerviosos a algunos; pero amigablemente pasamos todos. Continuamos con nuestro regreso poquito a poco, y sin grandes problemas; atravesando las ultimas pasarelas como si nada pero muertos de calor.
Dejando atr├ís las verticalidades, recobramos el aliento en la sombra y con decisi├│n nos enfrentamos a “la subidita de marras”, por la que tan frescos comenzamos el paseo. Por suerte, enseguida la vegetaci├│n nos hace compa├▒├şa y sobre todo nos da sombra; haci├ęndonos la subida m├ís r├ípido de lo que pens├íbamos, parando de nuevo en la fuente de Montfalco. Nos aposentamos c├│modamente en los merenderos de la fuente, para degustar el ├║ltimo y suculento almuerzo monta├▒ero.
Terminado el descanso y la comida, toca hacer el ├║ltimo esfuerzo para llegar al final de nuestro recorrido y de las rutas del pirenaico finde.

Pasarelas de Montfalco desde Casa Batlle


La ruta en fotos


El d├şa, de nuevo, se presenta inmejorable en Montfalco...
...y empezamos la caminata cuesta abajo entre la vegetaci├│n mediterr├ínea...
... hasta que en la fuente, toca hacer repostaje...
... y ya de paso, nos encandilamos con el precioso paraje del Montsec.
Seguimos con nuestro camino, ├║nicamente con "visi├│n verde"...
... hasta que aparecen roca, agua y las esperadas PASARELAS DE MONTFALCO.
"Cojiendo al toro por los cuernos", nos metemos en faena...
... y subimos pelda├▒os y mas pelda├▒os hasta "finiquitar" el primer tramo de pasarelas.
Continuamos por mas pelda├▒os, aunque estos ya en el suelo...
...y nos metemos de lleno en el bonito congost...
... dandonos " de morros" con las siguientes pasarelas...
... estas aun mas impresionantes.
Como si nada cojemos las pasarelas y como locomotoras las atravesamos...
... hasta dominar sobre todo el Congost de Mont-rebei.
Enbalados descendemos por el incomodo y resbaladizo camino...
... pillando a los amig@s de J├ęrica en el puente colgante.
Despues va nuestro turno, para dar por concluido nuestro recorrido...
... y un ratico de calma nos cargamos de buenas energ├şas, con estas impresionantes vistas.

Azotados por el insoportable calor, nos damos vida en nuestro retorno...
... pillando algo de "trafico" en la bajada de las primeras pasarelas..
... y bastante mas en las segundas, pero avanzamos ligeros ya acostumbrados todos a la altura.
Al cubierto de la densa vegetacion, avanzamos mas tranquilos para negociar el cueston que se nos viene...
... teniendo que parar a recargar energias, como dios manda...
... para en un ultimo esfuerzo...
... concluir nuestra bonita ruta en el albergue de Montfalco.

De vuelta ya una foto a los bonitos mallos

Con todo hecho y bien disfrutado, solo nos queda la parte m├ís dura del vieja; la vuelta, a sabiendas que toca “vuelta la burra al trigo”.
Aun desde el coche, r├ípidamente pudimos deleitarnos con nuevos y bonitos paisajes de Guara (que tocara ir a conocerlos), con los ya conocidos mallos de Riglos y terminando con “emotiva despedida” de los grandes pirenaicos; antes de adentrarnos en “tierras del mal”, del mal tiempo que nos acogi├│ c├ílidamente en nuestra bella Iru├▒a.








##DeL R├ČO##